El Jornal Cuál ciempiés merodea en las piedras Buscando amedrento prematuro El vibrar de tus brazos oscuros Sin cobijo ni ayuno. Ese mismo que nunca se sacia Por más que pan despoje Al desprolijo caminante Que a la sombra se encoje. Que el trabuco hace Lo que la razón se niega Por más sangre que pase Por tu sien ciega. Tus ojos vidriosos Por tu hiel sesgada Mas no se mata con balas Lo que la esquirla no palpa.