Ligar Derechos Morales con Derechos Humanos, aceptando claramente que los primeros existen, y es más, afirmando su igualdad conceptual, o como dirían otros autores una subespecie de éstos, incurre no sólo en un error conceptual de ambos, si no más bien, éste error se transformaría en “garrafal” según el colonialismo social, ya sea igualarlos o declararlos una subespecie del primero, le resta un valor jerarquico a los Derechos Humanos, superditandolo a los Derechos Morales, siendo jerárquicamente inferior, restándole valor a la persona misma. Creer, como las doctrinas Iusnaturalistas, que éstos nacen de Dios, implica obviamente “fe”, creer “en”, dejándo de lado a la mitad de la sociedad global, creer incluso que éstos están antes de la persona misma, parece casi ridículo, a nuestro parecer los Derechos Fundamentales nacen por manifestación de la propia voluntad humana racional, para así asegurar su propia existencia, su seguridad personal y luego social, y son éstas, las personas, el pueblo, el que le da tal carácter supremo para así lograr y “asegurar” un bienestar global, implicar éstos derechos a creencias religiosas, sólo busca otorgarle divinidad, hay que aceptar que la naturaleza propia del hombre es egoísta, incluso “animal”, afirmar que si un derecho, una norma jurídica no es moral carece de obediencia es una absurdes tal, que la ideosincrasia de un pueblo terminaria por destruir un ordenamiento jurídico en pos de tradiciones “morales”. No hay problemas en aceptar que los Derechos Morales ayudan a “asegurar” un bienestar social, una concordia, un trato más amenos, pero juzgar una norma coactiva por su moralidad o inmoralidad es casi afrimarción de un “iluminado”, es más, éste carácter de respeto hacia las personas que aluden los Derechos Morales, es corrompido en los discursos políticos al utilizarlos como una red que atrapa a las masas, lo que prueba su carácter de inferioridad respecto de los Derechos Humanos (término en todo caso bastante “añejo”), es tanta la importancia del concepto de Derechos Humanos, que la misma política se ha abducido del mismo y sera cosa de hechar una mirada por las experiecias latinoamericanas en donde el discurso ha sido enfocado hacia la reivindicacion de estos derechos.