Todo jardín de cristal, debe tener una fuente, una música propia, un príncipe azul y una princesa blanca. Como pétalos, girando alrededor de la nada, destellos, luces, que puedan decir, a ciencia cierta si te quiere o no te quiere. El nerviosismo, puede tener forma de columpio a las tres de la tarde y cuando toda la vida, tiembla como un péndulo, sonreír desnudo mirándote a los ojos. El hecho está en que dormidos, todos los jardines parecen de cristal pero no todas las mentes son nerviosas.